Lo cotidiano se confunde con lo poético en nuestra casa.
Meriendo galletas caseras y un vaso de agua.
La nostalgia baila con lo mundano en la cocina.
A mí me da por escuchar cantautores mientras hago tests de autoescuela.
Lo trivial y lo bucólico se mezclan en mi ordenador.
Ellos duermen abrazados y él repasa la partitura.
Dos gatos.




