El pasado fin de semana pude realizar, por fin, uno de los famosos talleres intensivos impartidos por la gran payasa Virginia Imaz.
Casi veinte horas condensadas en solo dos días dónde hubo tiempo para improvisar y reír, pero sobre todo y como ella misma anunció: Para desestabilizarnos.
Y es que nadie que se sumerja plenamente en uno de estos cursos sale tal y como entra. Tratamos tan amplia y profundamente el tema de las emociones que aunque sea un poquito todos nos vimos reflejados en alguno de los ejemplos o nos vimos tocados por alguna de sus improvisaciones.
No me quiero explayar mucho en la teoría pero el tema viene a resumirse en que hay cuatro emociones básicas (tristeza, rabia, alegría y miedo) emociones primarias y para las que estamos emocional y biologicamente preparados, no así para las emociones sociales que son aquellas en las que se acaba derivando para resultar más aparentemente aceptadas (culpabilidad, frustración, agobio, celos...) Día a día nos tragamos nuestra rabia; por ejemplo, y eso, además de poder generar problemas mayores como la ansiedad, es totalmente antinatural y por lo tanto no puede funcionar en la escena. Pero estamos tan acostumbrados a dar gato por liebre que al final no sabemos ni reconocer nuestras propias emociones y acabamos enredados en la gran mentira cultural.
La educastración (como ella acertó a llamarla) da origen a personas cada vez menos libres, pero el payaso puede y debe escapar de esto y mostrarse tal y como es. Por eso se nos considera locos, porque nos concedemos pequeñas licencias que el mundo civilizado parece incapaz de aprobar.
Lo que más me gustó de toda esta teoría es que se complementa perfectamente con la que estoy trabajando actualmente con otra de las grandes: Merche Ochoa, ya que ambas llevan a jugar en escena con las emociones reales y llevarlas al mayor grado posible, a intentar divertirse con cualquiera de ellas, aunque sea miedo tan típico en las improvisaciones. Y ambas también resaltan lo importante de la respiración y la proyección de esta en la escena.
Dos días muy intensos de los que salgo con una buena cantidad de apuntes, muchas percepciones personales que he de seguir trabajando... Pero sobre todo con todas las ganas de seguir dando pasitos por este mundo del CLOWN.